Animación sin audio, de 2 minutos y 22 segundos, dividida en siete pasos.

  1. El problema. Un laboratorio, un hospital y una clínica atienden a la misma persona, John Doe, pero sus resultados viajan impresos en papel, llegan por correo "si llegan" o hay que llamar al laboratorio. Tus resultados existen, pero no te siguen.
  2. Una comunidad. Hoy, cinco organizaciones necesitan diez integraciones entre sí, y cada cambio rompe algo. Con un intercambio de información en salud (HIX), cada organización hace una sola integración con la comunidad, basada en perfiles y estándares abiertos.
  3. Una persona, muchas identidades. El hospital A, el laboratorio B y la clínica C conocen a la misma persona con identificadores distintos. Un índice maestro de pacientes (MPI), alimentado por la fuente oficial de identidad, los vincula en un único registro sin crear uno nuevo, y la relación la guarda la comunidad.
  4. El laboratorio publica. El laboratorio valida un cultivo de orina y envía a la comunidad solo metadatos: qué es, de quién es, dónde está y su nivel de confidencialidad. El contenido se queda en el laboratorio.
  5. El hospital encuentra. El médico pregunta a la comunidad qué hay de John Doe, declarando el motivo: tratamiento. El índice devuelve el cultivo de orina del laboratorio y un hemograma del hospital B; un registro muy restringido de la clínica solo se muestra en urgencias. La comunidad trae el documento del laboratorio con una autorización de un solo uso. El hospital pide a la comunidad, no a cada custodio, y solo ve lo que le corresponde.
  6. La persona ve sus resultados. John Doe inicia sesión con su identidad verificada y ve sus propios resultados, y solo los suyos.
  7. Seguro por diseño. Laboratorio, comunidad y hospital se conectan sobre X-Road. Cada acceso se autoriza, viaja protegido por X-Road o HTTPS, se verifica y queda registrado.

Los datos de la persona son ficticios.